Yoná, el profeta reacio. Parte I: la retirada de Yoná - Capítulo 3: la unidad de los opuestos (los marineros, el capitán y el rey)
(א) וַֽיְהִי֙ דְּבַר־יהוה אֶל־יוֹנָ֥ה בֶן־אֲמִתַּ֖י לֵאמֹֽר׃ (ב) ק֠וּם לֵ֧ךְ אֶל־נִֽינְוֵ֛ה הָעִ֥יר הַגְּדוֹלָ֖ה וּקְרָ֣א עָלֶ֑יהָ כִּֽי־עָלְתָ֥ה רָעָתָ֖ם לְפָנָֽי׃ (ג) וַיָּ֤קׇם יוֹנָה֙ לִבְרֹ֣חַ תַּרְשִׁ֔ישָׁה מִלִּפְנֵ֖י יהוה וַיֵּ֨רֶד יָפ֜וֹ וַיִּמְצָ֥א אֳנִיָּ֣ה ׀ בָּאָ֣ה תַרְשִׁ֗ישׁ וַיִּתֵּ֨ן שְׂכָרָ֜הּ וַיֵּ֤רֶד בָּהּ֙ לָב֤וֹא עִמָּהֶם֙ תַּרְשִׁ֔ישָׁה מִלִּפְנֵ֖י יהוה׃ (ד) וַֽיהוה הֵטִ֤יל רֽוּחַ־גְּדוֹלָה֙ אֶל־הַיָּ֔ם וַיְהִ֥י סַֽעַר־גָּד֖וֹל בַּיָּ֑ם וְהָ֣אֳנִיָּ֔ה חִשְּׁבָ֖ה לְהִשָּׁבֵֽר׃ (ה) וַיִּֽירְא֣וּ הַמַּלָּחִ֗ים וַֽיִּזְעֲקוּ֮ אִ֣ישׁ אֶל־אֱלֹהָיו֒ וַיָּטִ֨לוּ אֶת־הַכֵּלִ֜ים אֲשֶׁ֤ר בָּֽאֳנִיָּה֙ אֶל־הַיָּ֔ם לְהָקֵ֖ל מֵֽעֲלֵיהֶ֑ם וְיוֹנָ֗ה יָרַד֙ אֶל־יַרְכְּתֵ֣י הַסְּפִינָ֔ה וַיִּשְׁכַּ֖ב וַיֵּרָדַֽם׃ (ו) וַיִּקְרַ֤ב אֵלָיו֙ רַ֣ב הַחֹבֵ֔ל וַיֹּ֥אמֶר ל֖וֹ מַה־לְּךָ֣ נִרְדָּ֑ם ק֚וּם קְרָ֣א אֶל־אֱלֹהֶ֔יךָ אוּלַ֞י יִתְעַשֵּׁ֧ת הָאֱלֹהִ֛ים לָ֖נוּ וְלֹ֥א נֹאבֵֽד׃ (ז) וַיֹּאמְר֞וּ אִ֣ישׁ אֶל־רֵעֵ֗הוּ לְכוּ֙ וְנַפִּ֣ילָה גֽוֹרָל֔וֹת וְנֵ֣דְעָ֔ה בְּשֶׁלְּמִ֛י הָרָעָ֥ה הַזֹּ֖את לָ֑נוּ וַיַּפִּ֙לוּ֙ גּֽוֹרָל֔וֹת וַיִּפֹּ֥ל הַגּוֹרָ֖ל עַל־יוֹנָֽה׃ (ח) וַיֹּאמְר֣וּ אֵלָ֔יו הַגִּידָה־נָּ֣א לָ֔נוּ בַּאֲשֶׁ֛ר לְמִי־הָרָעָ֥ה הַזֹּ֖את לָ֑נוּ מַה־מְּלַאכְתְּךָ֙ וּמֵאַ֣יִן תָּב֔וֹא מָ֣ה אַרְצֶ֔ךָ וְאֵֽי־מִזֶּ֥ה עַ֖ם אָֽתָּה׃ (ט) וַיֹּ֥אמֶר אֲלֵיהֶ֖ם עִבְרִ֣י אָנֹ֑כִי וְאֶת־יהוה אֱלֹהֵ֤י הַשָּׁמַ֙יִם֙ אֲנִ֣י יָרֵ֔א אֲשֶׁר־עָשָׂ֥ה אֶת־הַיָּ֖ם וְאֶת־הַיַּבָּשָֽׁה׃ (י) וַיִּֽירְא֤וּ הָֽאֲנָשִׁים֙ יִרְאָ֣ה גְדוֹלָ֔ה וַיֹּאמְר֥וּ אֵלָ֖יו מַה־זֹּ֣את עָשִׂ֑יתָ כִּֽי־יָדְע֣וּ הָאֲנָשִׁ֗ים כִּֽי־מִלִּפְנֵ֤י יהוה ה֣וּא בֹרֵ֔חַ כִּ֥י הִגִּ֖יד לָהֶֽם׃ (יא) וַיֹּאמְר֤וּ אֵלָיו֙ מַה־נַּ֣עֲשֶׂה לָּ֔ךְ וְיִשְׁתֹּ֥ק הַיָּ֖ם מֵֽעָלֵ֑ינוּ כִּ֥י הַיָּ֖ם הוֹלֵ֥ךְ וְסֹעֵֽר׃ (יב) וַיֹּ֣אמֶר אֲלֵיהֶ֗ם שָׂא֙וּנִי֙ וַהֲטִילֻ֣נִי אֶל־הַיָּ֔ם וְיִשְׁתֹּ֥ק הַיָּ֖ם מֵֽעֲלֵיכֶ֑ם כִּ֚י יוֹדֵ֣עַ אָ֔נִי כִּ֣י בְשֶׁלִּ֔י הַסַּ֧עַר הַגָּד֛וֹל הַזֶּ֖ה עֲלֵיכֶֽם׃ (יג) וַיַּחְתְּר֣וּ הָאֲנָשִׁ֗ים לְהָשִׁ֛יב אֶל־הַיַּבָּשָׁ֖ה וְלֹ֣א יָכֹ֑לוּ כִּ֣י הַיָּ֔ם הוֹלֵ֥ךְ וְסֹעֵ֖ר עֲלֵיהֶֽם׃ (יד) וַיִּקְרְא֨וּ אֶל־יהוה וַיֹּאמְר֗וּ אָנָּ֤ה יהוה אַל־נָ֣א נֹאבְדָ֗ה בְּנֶ֙פֶשׁ֙ הָאִ֣ישׁ הַזֶּ֔ה וְאַל־תִּתֵּ֥ן עָלֵ֖ינוּ דָּ֣ם נָקִ֑יא כִּֽי־אַתָּ֣ה יהוה כַּאֲשֶׁ֥ר חָפַ֖צְתָּ עָשִֽׂיתָ׃ (טו) וַיִּשְׂאוּ֙ אֶת־יוֹנָ֔ה וַיְטִלֻ֖הוּ אֶל־הַיָּ֑ם וַיַּעֲמֹ֥ד הַיָּ֖ם מִזַּעְפּֽוֹ׃ (טז) וַיִּֽירְא֧וּ הָאֲנָשִׁ֛ים יִרְאָ֥ה גְדוֹלָ֖ה אֶת־יהוה וַיִּֽזְבְּחוּ־זֶ֙בַח֙ לַֽיהוה וַֽיִּדְּר֖וּ נְדָרִֽים׃
(1) La palabra de DIOS vino a Yoná, hijo de Amittai:
(2) "Ve de inmediato a Nínive, esa gran ciudad, y proclama juicio sobre ella, porque su maldad ha llegado hasta Mí."
(3) Yoná, sin embargo, partió para huir a Tarsis lejos del servicio de DIOS. Bajó a Yafo, encontró un barco que iba a Tarsis, pagó el pasaje y subió a bordo para navegar con los demás hacia Tarsis, lejos del servicio de DIOS.
(4) Pero DIOS arrojó un viento poderoso sobre el mar, y una gran tempestad se levantó en el mar, de modo que la nave corría peligro de romperse.
(5) Aterrorizados, los marineros clamaron, cada uno a su propio dios, y arrojaron la carga del barco al mar para aligerarlo. Mientras tanto, Yoná había bajado al interior de la nave, donde se acostó y se quedó profundamente dormido.
(6) El capitán se acercó a él y le gritó: "¡¿Cómo puedes dormir tan profundamente?! ¡Levántate, invoca a tu dios! Tal vez ese dios se apiade de nosotros y no perezcamos."
(7) Los tripulantes se dijeron unos a otros: "Echemos suertes para descubrir por culpa de quién nos ha sobrevenido esta desgracia." Echaron suertes y la suerte cayó sobre Yoná.
(8) Entonces le dijeron: "Dinos, tú que has traído esta desgracia sobre nosotros, ¿cuál es tu ocupación? ¿De dónde vienes? ¿Cuál es tu país y a qué pueblo perteneces?"
(9) "Soy hebreo," respondió Yoná. "Temo al ETERNO, el Dios del cielo, que hizo tanto el mar como la tierra."
(10) Los hombres sintieron un gran temor y le preguntaron: "¿Qué has hecho?" Pues habían entendido, por lo que él les había contado, que estaba huyendo del servicio de DIOS.
(11) Entonces le dijeron: "¿Qué debemos hacer contigo para que el mar se calme a nuestro alrededor?" Porque el mar estaba cada vez más tempestuoso.
(12) Él respondió: "Láncenme al mar, y el mar se calmará para ustedes, porque sé que esta terrible tormenta ha venido sobre ustedes por mi causa."
(13) Sin embargo, los hombres remaron con todas sus fuerzas para regresar a la orilla, pero no pudieron, porque el mar se volvía cada vez más tempestuoso alrededor de ellos.
(14) Entonces clamaron a DIOS: "¡Oh, por favor, ETERNO! No nos dejes perecer por la vida de este hombre. No nos hagas responsables de la muerte de un inocente, porque Tú, oh ETERNO, has obrado según Tu voluntad."
(15) Y arrojaron a Yoná al mar, y el mar dejó de enfurecerse.
(16) Los hombres sintieron un gran temor hacia DIOS; ofrecieron un sacrificio a DIOS e hicieron votos.
Heráclito, el filósofo presocrático (535-485 a.e.c), planteó una visión del mundo en la que los opuestos no solo coexisten, sino que son esenciales para el equilibrio y la transformación de la realidad. Su doctrina de los opuestos se basa en varios principios clave:
1) Unidad de los contrarios – No hay luz sin oscuridad, ni vida sin muerte. Los opuestos se definen entre sí.
2) El conflicto impulsa el cambio – La lucha entre opuestos no destruye, sino que crea equilibrio y transformación.
3) Armonía en la tensión – Lo que parece opuesto, en realidad forma una unidad más profunda.
Para Heráclito, la realidad es un flujo constante, y la estabilidad es solo una ilusión momentánea dentro de ese cambio. ¿Qué opina el judaísmo de esto de los opuestos? Un poco de todo. Por un lado:
יוֹצֵ֥ר אוֹר֙ וּבוֹרֵ֣א חֹ֔שֶׁךְ עֹשֶׂ֥ה שָׁל֖וֹם וּב֣וֹרֵא רָ֑ע אֲנִ֥י יהוה עֹשֶׂ֥ה כׇל־אֵֽלֶּה׃ {פ}
Yo formo la luz y creo la oscuridad, hago la paz y creo el mal — Yo, Dios, hago todas estas cosas.
בָּרוּךְ אַתָּה יהוה אֱלֹהֵֽינוּ מֶֽלֶךְ הָעוֹלָם יוֹצֵר אוֹר וּבוֹרֵא חֽשֶׁךְ עֹשֶׂה שָׁלוֹם וּבוֹרֵא אֶת־הַכֹּל:
Bendito eres Tú Ad-nai, Dios nuestro Rey del universo, Creador de la luz, hacedor de la oscuridad, artífice de la paz y Creador de todas las cosas.
Jonathan Sacks ZL, The Mutation of Antisemitism: "Cuando algo malo le sucede a un grupo, sus miembros pueden hacerse una de dos preguntas: ¿Qué hicimos mal? o ¿Quién nos hizo esto? Todo el destino del grupo dependerá de cuál de ellas elija. Si preguntan: «¿Qué hicimos mal?», entonces han comenzado el proceso para sanar el daño. Pero si en cambio preguntan: «¿Quién nos hizo esto?», se han definido a sí mismos como víctimas. Entonces buscarán un chivo expiatorio a quien culpar de todos sus problemas. Históricamente, este chivo expiatorio han sido los judíos, porque durante mil años fueron la minoría no cristiana más visible en Europa, y hoy lo son porque Israel es el país no musulmán más visible en Medio Oriente. El argumento siempre es el mismo: «Nosotros somos inocentes, por lo tanto ellos son culpables. Por lo tanto, para que podamos ser libres, ellos, los judíos o el Estado de Israel, deben ser destruidos». Así es como comienzan los grandes males."
Cuando nos sucede algo el resultado de eso es que "nos sucedio algo". El dualismo interpretativo de que lo sucedido es (a) bueno o (b) malo ya es un despues sujeto a una interpretacion posterior vinculado a lo que hemos elegido creer (recordemos que lo que creemos es una eleccion y la naturaleza de las elecciones es que pueden cambiar; ¡podemos elegir creer otra cosa!). Para Luzzatto en Mesilat Yesharim el amor a Dios implica asumir una narrativa que todo lo que sucede es para bien mas alla que nos cause dolor y no solo eso, el nivel mas elevado implica buscar desafios o incomodidades y dolores para creer, conocernos mejor y aumentar asi nuestra fe y amor en Dios (¡nada facil esto!)
Si bien el judaísmo percibe esta unidad total, no esta excepto de la necesidad de la dualidad y de los opuestos. Por ejemplo, entendemos shabat porque no es jol y viceversa. Sabemos lo que es tahor (puro) porque sabemos lo que tuma (impureza). Veamos los opuestos en la braja final de la Havdala (¡separacion!)
בָּרוּךְ אַתָּה יהוה אֱלֹהֵינוּ מֶלֶךְ הָעוֹלָם, הַמַּבְדִּיל בֵּין קֹדֶשׁ לְחוֹל, בֵּין אוֹר לְחֹשֶׁךְ, בֵּין יִשְׂרָאֵל לָעַמִּים, בֵּין יוֹם הַשְּׁבִיעִי לְשֵׁשֶׁת יְמֵי הַמַּעֲשֶׂה, בָּרוּךְ אַתָּה יהוה, הַמַּבְדִּיל בֵּין קֹדֶשׁ לְחוֹל:
Bendito eres Tú, Ad-nai, nuestro Dios, Rey del universo, que creas la luz del fuego.
Bendito eres Tú, Ad-nai, nuestro Dios, Rey del universo, que separas entre lo sagrado y lo profano, entre la luz y la oscuridad, entre Israel y las naciones, entre el séptimo día y los seis días de trabajo.
Bendito eres Tú, Ad-nai, que separas entre lo sagrado y lo profano.
Asi en Yona encontramos los opuestos como un recurso para descubrir las diferencias. Los no judios de la historia, los marineros por un lado, y los habitantes de ninive por otro lado se presentan como opuestos a Yona. Los marineros quieren vivir y tienen un sentimiento enorme de responsabilidad. Yona quiere morir (o ser arrojado al mar que es un poco lo mismo) y evita su participacion en el devenir de la historia. Los habitantes de ninive hacen una teshuva instantanea y Yona no puede cambiar su parecer.
¿Que tiene de opuesto Yona a estos otros personajes? Curiosamente que Yona "sabe" (yada - ידא) como "funciona" Dios y los otros no:
(יב) וַיֹּ֣אמֶר אֲלֵיהֶ֗ם שָׂא֙וּנִי֙ וַהֲטִילֻ֣נִי אֶל־הַיָּ֔ם וְיִשְׁתֹּ֥ק הַיָּ֖ם מֵֽעֲלֵיכֶ֑ם כִּ֚י יוֹדֵ֣עַ אָ֔נִי כִּ֣י בְשֶׁלִּ֔י הַסַּ֧עַר הַגָּד֛וֹל הַזֶּ֖ה עֲלֵיכֶֽם׃
(12) Él respondió: "Láncenme al mar, y el mar se calmará para ustedes, porque yo sé que esta terrible tormenta ha venido sobre ustedes por mi causa."
(ב) וַיִּתְפַּלֵּ֨ל אֶל־יהוה וַיֹּאמַ֗ר אָנָּ֤ה יהוה הֲלוֹא־זֶ֣ה דְבָרִ֗י עַד־הֱיוֹתִי֙ עַל־אַדְמָתִ֔י עַל־כֵּ֥ן קִדַּ֖מְתִּי לִבְרֹ֣חַ תַּרְשִׁ֑ישָׁה כִּ֣י יָדַ֗עְתִּי כִּ֤י אַתָּה֙ אֵֽל־חַנּ֣וּן וְרַח֔וּם אֶ֤רֶךְ אַפַּ֙יִם֙ וְרַב־חֶ֔סֶד וְנִחָ֖ם עַל־הָרָעָֽה׃
(2) Él oró a DIOS, diciendo: “¡Oh ETERNO! ¿No era esto exactamente lo que decía cuando aún estaba en mi tierra? Por eso huí antes hacia Tarsis, porque yo sé que Tú eres un Dios compasivo y clemente, lento para la ira, abundante en bondad y que renuncias al castigo.”
Aqui esta la gran paradoja: Yona que sabe lo que pasa es justamente el que se resiste a la autoridad, no le importa la vida de los demas ni tampoco su vida. Los ignorantes que "no saben" tienen un sentimiento mas elevado de la responsilidad. "Conocer" a Dios no lo acerca a Dios. Lo aleja. Quizas esto nos esta invitando a desafiar una vez nuestra creencia que "sabemos" porque pasa lo que pasa y por eso somos mas reacios a la teshuva (ironicamente pensamos que en el fondo "nada va a cambiar").

Los marineros y la loteria

¿Quienes eran estos marineros? La palabra que se utiliza nos suena muy familiar a otra que conocemos pero se escribe diferente aunque suenan iguales: מלחים y מלאכים (marineros y angeles). La pregunta es si son personas importantes dentro su trabajo o no. Rashi y Radak tienen opiniones diferentes:
(א) הַמַּלָּחִים. בְּנֵי אָדָם הַמַּנְהִיגִים אֶת הַסְּפִינָה:
(1) Y los marineros: los hombres que dirigían la nave.
(א) וייראו המלחים. הם תופשי המשוטים:
(1) Vayiru ha-malajim – Y los marineros sintieron temor. Ellos eran los que manejaban los remos.
¿En que nos cambia saber si son capitanes o remeros?
Una posible interpretación es que en ambos casos nos dice mucho por oposicion nuevamente a Yona: si dirigen el barco Yona tiene claramente un problema de autoridad (si no respeta la autoridad de Dios menos va a respetar la autoridad de un ser humano incluso si es el capitan del barco - dicen que los pilotos y capitanes tienen en los viajes la maxima autoridad para cualquier cosa). Si son simples remeros, el texto nos muestra la moralidad que poseen que es mucho mas elevada que la de Yona:
(יב) וַיֹּ֣אמֶר אֲלֵיהֶ֗ם שָׂא֙וּנִי֙ וַהֲטִילֻ֣נִי אֶל־הַיָּ֔ם וְיִשְׁתֹּ֥ק הַיָּ֖ם מֵֽעֲלֵיכֶ֑ם כִּ֚י יוֹדֵ֣עַ אָ֔נִי כִּ֣י בְשֶׁלִּ֔י הַסַּ֧עַר הַגָּד֛וֹל הַזֶּ֖ה עֲלֵיכֶֽם׃ (יג) וַיַּחְתְּר֣וּ הָאֲנָשִׁ֗ים לְהָשִׁ֛יב אֶל־הַיַּבָּשָׁ֖ה וְלֹ֣א יָכֹ֑לוּ כִּ֣י הַיָּ֔ם הוֹלֵ֥ךְ וְסֹעֵ֖ר עֲלֵיהֶֽם׃ (יד) וַיִּקְרְא֨וּ אֶל־יהוה וַיֹּאמְר֗וּ אָנָּ֤ה יהוה אַל־נָ֣א נֹאבְדָ֗ה בְּנֶ֙פֶשׁ֙ הָאִ֣ישׁ הַזֶּ֔ה וְאַל־תִּתֵּ֥ן עָלֵ֖ינוּ דָּ֣ם נָקִ֑יא כִּֽי־אַתָּ֣ה יהוה כַּאֲשֶׁ֥ר חָפַ֖צְתָּ עָשִֽׂיתָ׃ (טו) וַיִּשְׂאוּ֙ אֶת־יוֹנָ֔ה וַיְטִלֻ֖הוּ אֶל־הַיָּ֑ם וַיַּעֲמֹ֥ד הַיָּ֖ם מִזַּעְפּֽוֹ׃ (טז) וַיִּֽירְא֧וּ הָאֲנָשִׁ֛ים יִרְאָ֥ה גְדוֹלָ֖ה אֶת־יהוה וַיִּֽזְבְּחוּ־זֶ֙בַח֙ לַֽיהוה וַֽיִּדְּר֖וּ נְדָרִֽים׃
(12) Él respondió: "Láncenme al mar, y el mar se calmará para ustedes, porque sé que esta terrible tormenta ha venido sobre ustedes por mi causa."
(13) Sin embargo, los hombres remaron con todas sus fuerzas para regresar a la orilla, pero no pudieron, porque el mar se volvía cada vez más tempestuoso alrededor de ellos.
(14) Entonces clamaron a DIOS: "¡Oh, por favor, ETERNO! No nos dejes perecer por la vida de este hombre. No nos hagas responsables de la muerte de un inocente, porque Tú, oh ETERNO, has obrado según Tu voluntad."
(15) Y arrojaron a Jonás al mar, y el mar dejó de enfurecerse.
(16) Los hombres sintieron un gran temor hacia DIOS; ofrecieron un sacrificio a DIOS y hicieron votos.
Es notable el contraste de opuestos entre los marineros y Yona. Reman para el mismo lado para evitar tirar a Yona (seguramente Yona remaria para el lado opuesto). Preguntan qué hacer; hacen una loteria para no tener que asumir la responsabilidad de tirarlo al mar; rezan a Dios, juzgan a Yona como un inocente a pesar que les dijo que es el responsable de todo esto; sienten temor a Dios; hacen sacrificios y votos a Dios. Yona mientras tanto duerme.
El tema de la loteria nos recuerda obviamente a Purim que significa literalmente "suerte". Es curioso notar que tanto Haman como los marineros, ambos personajes no judios, acuden a la suerte. Esto nos lleva una frase conocida del Talmud:
אִיתְּמַר, רַבִּי חֲנִינָא אוֹמֵר: מַזָּל מַחְכִּים, מַזָּל מַעֲשִׁיר, וְיֵשׁ מַזָּל לְיִשְׂרָאֵל. רַבִּי יוֹחָנָן אָמַר: אֵין מַזָּל לְיִשְׂרָאֵל. וְאַזְדָּא רַבִּי יוֹחָנָן לְטַעְמֵיהּ, דְּאָמַר רַבִּי יוֹחָנָן: מִנַּיִין שֶׁאֵין מַזָּל לְיִשְׂרָאֵל? שֶׁנֶּאֱמַר: ״כֹּה אָמַר יהוה אֶל דֶּרֶךְ הַגּוֹיִם אַל תִּלְמָדוּ וּמֵאוֹתוֹת הַשָּׁמַיִם אַל תֵּחָתּוּ כִּי יֵחַתּוּ הַגּוֹיִם מֵהֵמָּה״ — הֵם יֵחַתּוּ, וְלֹא יִשְׂרָאֵל.
Se enseñó que el rabino Ḥanina dijo: “Una constelación hace a una persona sabia y una constelación la hace rica, y hay una constelación que influye en el pueblo judío.”
El rabino Yoḥanan, en cambio, dijo: “No hay constelación que influya en el pueblo judío. Ellos no están sujetos a la influencia de la astrología.
Y el rabino Yoḥanan sigue su propia línea de razonamiento, ya que también dijo: “¿De dónde se deriva que no hay constelación para el pueblo judío? Como está dicho:
‘Así dice el ETERNO: No aprendan el camino de las naciones ni se atemoricen por los signos del cielo, porque las naciones sí se atemorizan por ellos.’(Jeremías 10:2).
Las naciones se inquietan por los astros, pero el pueblo judío no.”
La astrología en la tradición judía (vean mi episodio de JP):
  • Se define la astrología como el estudio de la influencia de los astros en la vida humana.
  • La Torá y los Profetas condenan la adoración de los astros y la adivinación (Deuteronomio, Isaías), estableciendo una tensión entre la fe en Dios y la creencia en la astrología.
  • El Talmud presenta una visión ambivalente:
1) Algunos sabios la consideran un conocimiento válido (Ej. Abraham era experto en astrología).
2) Otros creen que "Israel no está bajo la influencia de las estrellas" (Shabat 156a).
3) Se narran historias que parecen validar predicciones astrológicas, pero también se destaca el poder del libre albedrío.
Posturas rabínicas medievales y modernas:
1) Ibn Ezra y Najmánides aceptan la influencia de los astros, mientras que Maimónides la rechaza tajantemente, calificándola como superstición.
2) En el Shulján Aruj Iosef Caro prohíbe consultar astrólogos, pero Moshe Isserles sugiere que no debe ignorarse por completo ni ponerlos a prueba (por las dudas no sea cosa que uno se meta en problemas por malas "energias").
3) En la modernidad, la astrología ha perdido credibilidad científica. Rabinos como Wayne Allen y Louis Jacobs la consideran una práctica obsoleta y sin base empírica.
Conclusión:
Si bien no hay una prohibición absoluta contra la astrología en la halajá, el judaísmo enfatiza la fe en Dios y el libre albedrío sobre la determinación astrológica. La enseñanza final es "Sé íntegro con el Señor tu Dios" (Deut. 18:13), instando a confiar en nuestras acciones y en la providencia divina, en lugar de depender de los astros.
La importancia de evaluar el tema de la loteria y los astros dentro de Yona y dentro de Iom Kipes para contrastarlo en oposición a la idea de responsabilidad. La loteria es irresponsable. Erica la llama "un alivio a la responsabilidad" (pensemos en lo que implica "ganar la loteria"). Por el contrario, lo opuesto de la loteria es la teshuva. Es la desconfianza del destino para asumir la responsabilidad de los actos.
En el Tanaj, de todos modos, los judios hacemos sorteos (Iom Kipur y distribucion territorial de las tribus) pero se hacen frente al Cohen Gadol o Dios para justamente evitar favoritismos.

Certezas e incertidumbres en el Tanaj

Yona sabia pero realmente no sabia. Dios no queria matarlo. Queria que hiciera la misión encomendada. El gran tema de los opuestos evidencia que en la historia nadie sabe pero todos hacen lo mejor que pueden. Por el contrario el personaje central, el profeta de Dios, Yona es el unico sabe y no hace nada. Hay una leccion profunda de humildad que nos golpea en la cara: en oposición a Yona, todos los personajes del libro no son judíos. Yona es el único judío (ivrí anoji). Y todos menos él son mas humildes en intentar hacer las cosas de la mejor manera posible aún cuando no entienden bien que esta pasando. El profeta judio sabe y entiende y es, una vez mas, el mas reacio a cambiar.
La leccion central de lo que Yona sabe de Dios y al mismo tiempo lo que Dios nos invita a cuestionar se manifiesta en una de las conversaciones finales del libro:
(א) וַיֵּ֥רַע אֶל־יוֹנָ֖ה רָעָ֣ה גְדוֹלָ֑ה וַיִּ֖חַר לֽוֹ׃ (ב) וַיִּתְפַּלֵּ֨ל אֶל־יהוה וַיֹּאמַ֗ר אָנָּ֤ה יהוה הֲלוֹא־זֶ֣ה דְבָרִ֗י עַד־הֱיוֹתִי֙ עַל־אַדְמָתִ֔י עַל־כֵּ֥ן קִדַּ֖מְתִּי לִבְרֹ֣חַ תַּרְשִׁ֑ישָׁה כִּ֣י יָדַ֗עְתִּי כִּ֤י אַתָּה֙ אֵֽל־חַנּ֣וּן וְרַח֔וּם אֶ֤רֶךְ אַפַּ֙יִם֙ וְרַב־חֶ֔סֶד וְנִחָ֖ם עַל־הָרָעָֽה׃ (ג) וְעַתָּ֣ה יהוה קַח־נָ֥א אֶת־נַפְשִׁ֖י מִמֶּ֑נִּי כִּ֛י ט֥וֹב מוֹתִ֖י מֵחַיָּֽי׃ {פ} (ד) וַיֹּ֣אמֶר יהוה הַהֵיטֵ֖ב חָ֥רָה לָֽךְ׃ (ה) וַיֵּצֵ֤א יוֹנָה֙ מִן־הָעִ֔יר וַיֵּ֖שֶׁב מִקֶּ֣דֶם לָעִ֑יר וַיַּ֩עַשׂ֩ ל֨וֹ שָׁ֜ם סֻכָּ֗ה וַיֵּ֤שֶׁב תַּחְתֶּ֙יהָ֙ בַּצֵּ֔ל עַ֚ד אֲשֶׁ֣ר יִרְאֶ֔ה מַה־יִּהְיֶ֖ה בָּעִֽיר׃
(1) Esto disgustó mucho a Yoná, y se sintió afligido.
(2) Oró a DIOS, diciendo: “¡Oh ETERNO! ¿No era esto exactamente lo que decía cuando aún estaba en mi tierra? Por eso huí antes hacia Tarsis, porque sé que Tú eres un Dios compasivo y clemente, lento para la ira, abundante en bondad y que renuncias al castigo.
(3) Por favor, ETERNO, quítame la vida, porque prefiero morir antes que seguir viviendo.”
(4) DIOS le respondió: “¿Realmente estás tan afligido?
(5) Entonces Jonás salió de la ciudad y se instaló al oriente de ella. Allí se hizo una cabaña y se sentó a su sombra, esperando para ver qué sucedería con la ciudad.
E.B: Dios, a través del delicado instrumento de la pregunta retórica, intentó guiar a Yoná hacia un lugar de auto-reflexión, para que examinara su propia ira y encontrara su vacío, tal vez incluso para generar un mínimo de empatía por esta ciudad ("¿Realmente estás tan afligido?" - a me suena como una pregunta ironica del tipo "¿no crees que estas exagerando un poquito?").
En lugar de responder con palabras, Yoná, como era de esperarse, respondió con su cuerpo. Con el mismo silencio que habló con tanta fuerza en el capítulo 1, Yoná evitó la pregunta de Dios y se construyó un refugio personal. Al igual que Noé—con quien compararemos más adelante—creó una estructura similar a un arca para su propio aislamiento, pero la suya tenía espacio solo para uno.
El profeta se volvió cada vez más solitario debido a la forma en que comprendía a Dios y al mundo divino. En este punto, tras haber entregado la profecía, Yoná sabía que lo único que podía hacer era retirarse. Ya no tenía un lugar al cual huir, pues esa opción había sido agotada y su estrategia había fallado. Su único recurso era ahora un refugio temporal, hasta que Dios le quitara la vida, como él mismo había suplicado.
Lo que Yoná no comprendía era que él mismo, el profeta, también necesitaba la misericordia de Dios ante su propia ira.
Al final del capítulo 1, la lucha teológica de Yoná esta a punto de alcanzar su clímax en el mar. Solo allí, cuando este a la deriva en las aguas, su certeza sera puesta a prueba.