(א) וַיְמַ֤ן יהוה דָּ֣ג גָּד֔וֹל לִבְלֹ֖עַ אֶת־יוֹנָ֑ה וַיְהִ֤י יוֹנָה֙ בִּמְעֵ֣י הַדָּ֔ג שְׁלֹשָׁ֥ה יָמִ֖ים וּשְׁלֹשָׁ֥ה לֵילֽוֹת׃ (ב) וַיִּתְפַּלֵּ֣ל יוֹנָ֔ה אֶל־יהוה אֱלֹהָ֑יו מִמְּעֵ֖י הַדָּגָֽה׃ (ג) וַיֹּ֗אמֶר קָ֠רָ֠אתִי מִצָּ֥רָה לִ֛י אֶל־יהוה וַֽיַּעֲנֵ֑נִי מִבֶּ֧טֶן שְׁא֛וֹל שִׁוַּ֖עְתִּי שָׁמַ֥עְתָּ קוֹלִֽי׃ (ד) וַתַּשְׁלִיכֵ֤נִי מְצוּלָה֙ בִּלְבַ֣ב יַמִּ֔ים וְנָהָ֖ר יְסֹבְבֵ֑נִי כׇּל־מִשְׁבָּרֶ֥יךָ וְגַלֶּ֖יךָ עָלַ֥י עָבָֽרוּ׃ (ה) וַאֲנִ֣י אָמַ֔רְתִּי נִגְרַ֖שְׁתִּי מִנֶּ֣גֶד עֵינֶ֑יךָ אַ֚ךְ אוֹסִ֣יף לְהַבִּ֔יט אֶל־הֵיכַ֖ל קׇדְשֶֽׁךָ׃ (ו) אֲפָפ֤וּנִי מַ֙יִם֙ עַד־נֶ֔פֶשׁ תְּה֖וֹם יְסֹבְבֵ֑נִי ס֖וּף חָב֥וּשׁ לְרֹאשִֽׁי׃ (ז) לְקִצְבֵ֤י הָרִים֙ יָרַ֔דְתִּי הָאָ֛רֶץ בְּרִחֶ֥יהָ בַעֲדִ֖י לְעוֹלָ֑ם וַתַּ֧עַל מִשַּׁ֛חַת חַיַּ֖י יהוה אֱלֹהָֽי׃ (ח) בְּהִתְעַטֵּ֤ף עָלַי֙ נַפְשִׁ֔י אֶת־יהוה זָכָ֑רְתִּי וַתָּב֤וֹא אֵלֶ֙יךָ֙ תְּפִלָּתִ֔י אֶל־הֵיכַ֖ל קׇדְשֶֽׁךָ׃ (ט) מְשַׁמְּרִ֖ים הַבְלֵי־שָׁ֑וְא חַסְדָּ֖ם יַעֲזֹֽבוּ׃ (י) וַאֲנִ֗י בְּק֤וֹל תּוֹדָה֙ אֶזְבְּחָה־לָּ֔ךְ אֲשֶׁ֥ר נָדַ֖רְתִּי אֲשַׁלֵּ֑מָה יְשׁוּעָ֖תָה לַיהוה׃ {פ} (יא) וַיֹּ֥אמֶר יהוה לַדָּ֑ג וַיָּקֵ֥א אֶת־יוֹנָ֖ה אֶל־הַיַּבָּשָֽׁה׃ {ס}
(1) El Eterno dispuso un gran pez para que se tragara a Yoná, y Yoná estuvo en el vientre del pez tres días y tres noches.
(2) Yoná oró al Eterno, su Dios, desde el vientre del pez.
(3) Dijo: En mi angustia invoqué al Eterno, y Él me respondió;
desde el vientre del Sheol clamé, y Tú escuchaste mi voz.
(4) Me arrojaste a las profundidades, al corazón del mar,
y la corriente me rodeó;
todas tus ondas y tus olas pasaron sobre mí.
(5) Dije: Fui expulsado de delante de Tus ojos,
¿acaso volveré a contemplar Tu santo Templo?
(6) Las aguas me rodearon hasta el alma,
el abismo me envolvió,
las algas se enredaron en mi cabeza.
(7) Descendí hasta los cimientos de las montañas;
los cerrojos de la tierra se cerraron sobre mí para siempre;
pero Tú sacaste mi vida de la fosa,
¡Eterno, mi Dios!
(8) Cuando mi alma desfallecía dentro de mí, me acordé del Eterno,
y mi oración llegó ante Ti, hasta Tu santo Templo.
(9) Los que se aferran a vanidades vacías abandonan su propia misericordia.
(10) Pero yo, con voz de agradecimiento, Te ofreceré sacrificios;
lo que prometí, lo cumpliré.
¡La salvación es del Eterno!
(11) Entonces el Eterno ordenó al pez, y este vomitó a Yoná sobre tierra firme.
(ג) וַיֹּ֗אמֶר קָ֠רָ֠אתִי מִצָּ֥רָה לִ֛י אֶל־יהוה וַֽיַּעֲנֵ֑נִי מִבֶּ֧טֶן שְׁא֛וֹל שִׁוַּ֖עְתִּי שָׁמַ֥עְתָּ קוֹלִֽי׃ (ד) וַתַּשְׁלִיכֵ֤נִי מְצוּלָה֙ בִּלְבַ֣ב יַמִּ֔ים וְנָהָ֖ר יְסֹבְבֵ֑נִי כׇּל־מִשְׁבָּרֶ֥יךָ וְגַלֶּ֖יךָ עָלַ֥י עָבָֽרוּ׃ (ה) וַאֲנִ֣י אָמַ֔רְתִּי נִגְרַ֖שְׁתִּי מִנֶּ֣גֶד עֵינֶ֑יךָ אַ֚ךְ אוֹסִ֣יף לְהַבִּ֔יט אֶל־הֵיכַ֖ל קׇדְשֶֽׁךָ׃
Dijo: En mi angustia llamé a Dios, y Él me respondió; desde el vientre del Sheol clamé, y Tú escuchaste mi voz. Me arrojaste a las profundidades, al corazón del mar, y la corriente me rodeó; todas Tus olas y Tus oleajes pasaron sobre mí. Y yo dije: He sido expulsado de delante de Tus ojos; ¿acaso volveré a mirar hacia Tu santo Templo?
Siendo que esta plegaria domina uno de los únicos cuatro capítulos del libro, no se trata de un texto insignificante, ni por su significado ni por su función como recurso de transición que explica los extremos del comportamiento de Yoná: desde el fugitivo del capítulo 1 hasta el profeta influyente del capítulo 3. Algo tuvo que haber sucedido para que ocurriera esa transformación. Y algo sucedió. La oración fue lo que sucedió.
La plegaria de Yoná es importante como herramienta explicativa que nos ofrece una ventana a su mundo interior. Al mismo tiempo, el mero hecho de que se haya entregado a la oración —más allá del contenido mismo— sugiere que hubo una confrontación necesaria entre el Creador y la criatura, entre Dios y Su profeta. Pero aún hay más que decir sobre la naturaleza de la oración, de la oración bíblica, y de esta oración en particular, antes de considerar sus palabras específicas. Fue el acto de orar lo que finalmente movió a Yoná: de ser un profeta a la deriva a convertirse en un profeta con nueva dirección, con un renovado compromiso de transformarse en el líder que Dios esperaba que fuera. ¿Qué le ocurrió a Yoná mientras oraba?
La oración como pasaje de esclavitud a libertad
R. Soloveitchik vincula la palabra con la redención. Salir del silencio es dar el primer paso hacia la libertad: “Cuando un pueblo sale de un mundo mudo y entra en un mundo de sonido, de palabra y de canto, se convierte en un pueblo redimido — un pueblo libre. En otras palabras, una vida muda es idéntica a la esclavitud; una vida dotada de palabra es una vida libre.”
En su silencio, Yoná está atrapado. Solo al hablar (aunque sea tardiamente), inicia su transformación.
Lo curioso es que Yoná no pide perdón, sino que agradece. Es una tefilá de agradecimiento, no de humildad o arrepentimiento. No hay genuina entrega, solo cumplimiento parcial. Anton Boisen, se plantea que la oración de Yoná le permitió continuar con la tarea, pero no lo transformó interiormente. Rezó para poder funcionar, no para crear una relación más profunda con Dios. La falta de intimidad y entrega explica su recaída al final del libro.
No deberia sorprendernos que Yona tiene tanta dificultad para rezar. Al fin de cuentas en el capitulo anterior no rezo en el momento que todos rezaban o al menos eso pareceria porque el texto no nos dice su reaccion:
(ד) וַֽיהוה הֵטִ֤יל רֽוּחַ־גְּדוֹלָה֙ אֶל־הַיָּ֔ם וַיְהִ֥י סַֽעַר־גָּד֖וֹל בַּיָּ֑ם וְהָ֣אֳנִיָּ֔ה חִשְּׁבָ֖ה לְהִשָּׁבֵֽר׃ (ה) וַיִּֽירְא֣וּ הַמַּלָּחִ֗ים וַֽיִּזְעֲקוּ֮ אִ֣ישׁ אֶל־אֱלֹהָיו֒ וַיָּטִ֨לוּ אֶת־הַכֵּלִ֜ים אֲשֶׁ֤ר בָּֽאֳנִיָּה֙ אֶל־הַיָּ֔ם לְהָקֵ֖ל מֵֽעֲלֵיהֶ֑ם וְיוֹנָ֗ה יָרַד֙ אֶל־יַרְכְּתֵ֣י הַסְּפִינָ֔ה וַיִּשְׁכַּ֖ב וַיֵּרָדַֽם׃ (ו) וַיִּקְרַ֤ב אֵלָיו֙ רַ֣ב הַחֹבֵ֔ל וַיֹּ֥אמֶר ל֖וֹ מַה־לְּךָ֣ נִרְדָּ֑ם ק֚וּם קְרָ֣א אֶל־אֱלֹהֶ֔יךָ אוּלַ֞י יִתְעַשֵּׁ֧ת הָאֱלֹהִ֛ים לָ֖נוּ וְלֹ֥א נֹאבֵֽד׃
Pero el Eterno lanzó un gran viento sobre el mar, y se desató en el mar una tempestad tan poderosa que la nave estaba a punto de hacerse pedazos.
Y los marineros, aterrados, clamaron cada uno a su propio dios, y arrojaron al mar la carga de la nave para aligerarla.
Mientras tanto, Yoná había bajado al interior del barco, se recostó y se quedó profundamente dormido.
Entonces el capitán se le acercó y le dijo:
“¿Cómo puedes estar durmiendo tan profundamente? ¡Levántate, invoca a tu Dios! Tal vez ese Dios se apiade de nosotros y no perezcamos.”
El silencio de Yoná en la tormenta es un acto de rebeldía pasiva, casi suicida. La oración era esperada. El capitán no quería ayuda física, sino un corazón despierto. Su negativa a rezar lo excluye de la humanidad compartida que responde con súplica ante la crisis.
La oración en la historia de Yoná no es un acto exclusivo del pueblo judío. Todos los marineros rezan, cada uno a su dios. El texto sugiere que rezar es un instinto humano básico ante el sufrimiento.
Una mirada de cerca
- A diferencia de los marineros, cuya oración y promesas no se registran con palabras, la oración de Yoná sí aparece entera en el capítulo 2.
- Es una oración de agradecimiento, no de confesión. Yoná no pide perdón ni asume responsabilidad por haber ignorado a Dios.
- Su tefilá no revisa su pasado de fuga o negación; solo proyecta el futuro.
- No hay introspección sobre su resistencia, sino una disposición a seguir adelante con la misión.
- Yoná tarda tres días enteros en orar desde que es tragado por el pez.
- Esa demora revela conflicto interno, no aceptación inmediata.
- El silencio anterior (en el barco) contrasta fuertemente con el deseo comprimido de hablar que aparece en el vientre del pez.
- El pez no fue percibido por Yoná como un milagro salvador inmediato. Fue una especie una zona ambigua entre vida y muerte.
- Solo cuando elige vivir, el pez lo escupe. La salvación no es mágica, es producto de una elección espiritual.
EL DESCENSO FISICO
(ג) וַיֹּ֗אמֶר קָ֠רָ֠אתִי מִצָּ֥רָה לִ֛י אֶל־יהוה וַֽיַּעֲנֵ֑נִי מִבֶּ֧טֶן שְׁא֛וֹל שִׁוַּ֖עְתִּי שָׁמַ֥עְתָּ קוֹלִֽי׃ (ד) וַתַּשְׁלִיכֵ֤נִי מְצוּלָה֙ בִּלְבַ֣ב יַמִּ֔ים וְנָהָ֖ר יְסֹבְבֵ֑נִי כׇּל־מִשְׁבָּרֶ֥יךָ וְגַלֶּ֖יךָ עָלַ֥י עָבָֽרוּ׃
Dijo: En mi angustia llamé a Dios, y Él me respondió; desde el vientre del Sheol clamé, y Tú escuchaste mi voz. Me arrojaste a las profundidades, al corazón del mar, y la corriente me rodeó; todas Tus olas y Tus oleajes pasaron sobre mí.
- La oración de Yoná narra su caída corporal: al mar, a las profundidades, al interior del pez. Este movimiento paralela su caída espiritual: alejarse de Dios, del llamado profético y de sí mismo. El descenso físico es usado como metáfora teológica: hundirse en las aguas simboliza la pérdida de sentido, identidad y dirección espiritual.
- Encontramos aqui paralelismos con algunos Salmos (que al fin de cuentas son poesias tambien). Por ejemplo, en los Salmos como 18 y 69, se repiten imágenes: aguas profundas, enredarse con la muerte, clamar desde el abismo. El lenguaje del mar, del ahogo y de la angustia es un patrón bíblico que expresa vulnerabilidad extrema y necesidad urgente de Dios:
(ה) אֲפָפ֥וּנִי חֶבְלֵי־מָ֑וֶת וְֽנַחֲלֵ֖י בְלִיַּ֣עַל יְבַֽעֲתֽוּנִי׃ (ו) חֶבְלֵ֣י שְׁא֣וֹל סְבָב֑וּנִי קִ֝דְּמ֗וּנִי מ֣וֹקְשֵׁי מָֽוֶת׃ (ז) בַּצַּר־לִ֤י ׀ אֶ֥קְרָ֣א יהוה וְאֶל־אֱלֹהַ֢י אֲשַׁ֫וֵּ֥עַ יִשְׁמַ֣ע מֵהֵיכָל֣וֹ קוֹלִ֑י וְ֝שַׁוְעָתִ֗י לְפָנָ֤יו ׀ תָּב֬וֹא בְאׇזְנָֽיו׃
(5) Las cuerdas de la Muerte me envolvieron;
los torrentes de Belial me atemorizaron.
(6) Las ligaduras del Sheol me rodearon;
las trampas de la Muerte se presentaron ante mí.
(7) En mi angustia invoqué al Eterno,
clamé a mi Dios;
Él escuchó mi voz desde Su Templo,
mi clamor llegó a Sus oídos.
(א) לַמְנַצֵּ֬חַ ׀ עַֽל־שׁוֹשַׁנִּ֬ים לְדָוִֽד׃ (ב) הוֹשִׁיעֵ֥נִי אֱלֹהִ֑ים כִּ֤י בָ֖אוּ מַ֣יִם עַד־נָֽפֶשׁ׃ (ג) טָבַ֤עְתִּי ׀ בִּיוֵ֣ן מְ֭צוּלָה וְאֵ֣ין מׇעֳמָ֑ד בָּ֥אתִי בְמַעֲמַקֵּי־מַ֝֗יִם וְשִׁבֹּ֥לֶת שְׁטָפָֽתְנִי׃
(1) Para el director. Sobre "shoshannim". De David.
(2) Sálvame, oh Dios, porque las aguas han llegado hasta mi cuello.
(3) Me hundo en el cieno profundo y no hay dónde apoyar los pies;
he llegado a las profundidades de las aguas,
la corriente me arrastra.
- Ahogarse no deja huellas: la muerte en el mar borra al sujeto, lo hace invisible. El deseo de Yoná de ser arrojado al mar es un gesto de autoaniquilación, de desaparecer existencialmente más que solo físicamente.
- En su obra sobre el suicidio, Émile Durkheim para analizar la actitud de Yoná: ¿Fue un suicidio altruista (para salvar a los demás)? ¿O egoísta, producto de desconexión, soledad y resignación? Yoná no se arroja: pide ser arrojado, en un acto de pasividad ante su propio destino.
- El contraste con los marineros vuelve a ser evidente ante estas preguntas. Mientras Yoná acepta el hundimiento, los marineros luchan con todo su ser para salvarlo y evitar matar a un inocente. El verbo hebreo vayajteru (remaron) implica “excavar”, como si cavaran su propia tumba en el mar. Esta energía colectiva contrasta con la indiferencia individual de Yoná.
- El choque con el agua lo despierta: Yoná cambia cuando está a punto de morir. Es en ese instante que desea vivir y eleva su oración. El pez es descrito como prisión y santuario: un lugar oscuro donde nace una nueva relación con Dios.
📌 Ejercicio de reflexión: ¿Dónde están nuestros “vientres del pez” (lugares incómodos que resultan ser lugares de despertar espiritual)?
Esta semana preguntaron en el curso de coaching: ¿Que aprendizaje necesito permitir que emerja en mi hoy aunque me incomode? ¿Que emoción quiero llevarme de este espacio de aprendizaje?
- Finalmente podemos preguntarnos, ¿rezó dentro o fuera del pez? Aunque no lo crean hay un debate entre Rashi (afuera del pez) e Ibn Ezra (dentro del pez). El texto bíblico dice explícitamente que rezó “desde el vientre del pez”, lo que sugiere que la oración nació en el abismo, no después de haber sido salvado. Pareceria ser que la transformación espiritual no empieza cuando ya estás a salvo, sino cuando decidís hablar con Dios desde lo más profundo de tu angustia. Yoná aqui nos enseña que no hay que esperar a que pase la tormenta para rezar. A veces, rezar en medio del vientre del caos es lo que produce el cambio.
EXPULSADO DEL TEMPLO
Al leer la oración de Yoná, nos volvemos testigos silenciosos, observando a un hombre que atraviesa el infierno del descenso y nos arrastra con él, mientras seguimos su peligrosa travesía hacia las profundidades del mar.
Lejos de ser un detalle superfluo como algunos creen, la oración de Yoná constituye su declaración de transformación. Este cambio no fue inmediato, pero sí real; ocurrió de forma gradual, mientras Yoná se hundía.
(ד) וַתַּשְׁלִיכֵ֤נִי מְצוּלָה֙ בִּלְבַ֣ב יַמִּ֔ים וְנָהָ֖ר יְסֹבְבֵ֑נִי כׇּל־מִשְׁבָּרֶ֥יךָ וְגַלֶּ֖יךָ עָלַ֥י עָבָֽרוּ׃ (ה) וַאֲנִ֣י אָמַ֔רְתִּי נִגְרַ֖שְׁתִּי מִנֶּ֣גֶד עֵינֶ֑יךָ אַ֚ךְ אוֹסִ֣יף לְהַבִּ֔יט אֶל־הֵיכַ֖ל קׇדְשֶֽׁךָ׃
Me arrojaste a las profundidades, al corazón del mar, y la corriente me rodeó; todas Tus olas y Tus oleajes pasaron sobre mí. Y yo dije: He sido expulsado de delante de Tus ojos; ¿acaso volveré a mirar hacia Tu santo Templo?
- A medida que Yoná es cubierto por las olas y arrastrado por la corriente, toma conciencia de su pérdida espiritual más profunda: no volverá a ver el Templo, el símbolo del vínculo íntimo con Dios.
- Yoná no extraña sacrificios ni rituales, sino la conexión íntima con Dios. Se pregunta: “¿Volveré a mirar Tu Templo?” — no como lugar físico, sino como símbolo del hogar espiritual.
- En Yoná, el espacio importa: (1) El mar = inestabilidad, caos. (2) La tierra firme = posibilidad de restauración. (3) El Templo = máxima estabilidad, seguridad espiritual. El movimiento narrativo de la historia es geográfico y existencial al mismo tiempo.
- Yoná afirma: “Fui expulsado de delante de Tus ojos”, pero en verdad él mismo huyó. Esta inversión de responsabilidad muestra una espiritualidad aún infantil, que no asume su papel en la ruptura.
- Finalmente Yoná llega “al fundamento de las montañas”, el fondo del fondo. Solo cuando ya no hay más adónde huir, su vida empieza a elevarse.
- Su oración llega al Templo, aunque él no esté allí físicamente. La tefilá trasciende el espacio físico.
(ו) אֲפָפ֤וּנִי מַ֙יִם֙ עַד־נֶ֔פֶשׁ תְּה֖וֹם יְסֹבְבֵ֑נִי ס֖וּף חָב֥וּשׁ לְרֹאשִֽׁי׃ (ז) לְקִצְבֵ֤י הָרִים֙ יָרַ֔דְתִּי הָאָ֛רֶץ בְּרִחֶ֥יהָ בַעֲדִ֖י לְעוֹלָ֑ם וַתַּ֧עַל מִשַּׁ֛חַת חַיַּ֖י יהוה אֱלֹהָֽי׃ (ח) בְּהִתְעַטֵּ֤ף עָלַי֙ נַפְשִׁ֔י אֶת־יהוה זָכָ֑רְתִּי וַתָּב֤וֹא אֵלֶ֙יךָ֙ תְּפִלָּתִ֔י אֶל־הֵיכַ֖ל קׇדְשֶֽׁךָ׃
(6) Las aguas me rodearon hasta el alma,
el abismo me envolvió,
las algas se enredaron en mi cabeza.
(7) Descendí hasta los cimientos de las montañas;
los cerrojos de la tierra se cerraron sobre mí para siempre.
Pero Tú sacaste mi vida de la fosa,
¡Eterno, mi Dios!
(8) Cuando mi alma desfallecía dentro de mí,
me acordé del Eterno,
y mi oración llegó hasta Ti,
a Tu santo Templo.
Observa aquí el descenso total hasta la base de las montañas. Ya no había adónde más ir. Yoná se había hundido hasta lo más profundo y no podía descender más. Solo entonces, en una desesperación absoluta, cuando ya no quedaba ningún lugar al cual huir, Dios hizo ascender a Yoná nuevamente a la vida, trazando así el camino hacia su redención personal.
INSENSATEZ Y BONDAD
(ט) מְשַׁמְּרִ֖ים הַבְלֵי־שָׁ֑וְא חַסְדָּ֖ם יַעֲזֹֽבוּ׃
Los que se aferran a la vanidad vacía abandonan su propia dicha.
- Este es un versículo desconcertante y cargado de juicio. En medio de una oración personal y agradecida, Yoná introduce una crítica a "otros" —posiblemente los marineros o los ninivitas. Rompe el tono introspectivo para juzgar a quienes considera superficiales o espiritualmente oportunistas. Esto refleja su dificultad para aceptar la teshuvá de los demás como auténtica.
- ¿Quiénes son los que “se aferran a la vanidad vacía”? Posibles destinatarios del reproche: los marineros que oraron durante la tormenta, pero podrían volver a sus ídolos y los ninivitas, cuya teshuvá aún no ocurrió, pero Yoná ya desconfía de su sinceridad. El término “jasdam” (su bondad) es ambiguo. Puede referirse: a la bondad de Dios que podrían haber recibido. a su propio bienestar (como lo traduce Ibn Ezra). A una bondad falsa, superficial.
- Yoná se ve a sí mismo como auténtico, comprometido y exclusivo. Cree que su agradecimiento y promesa a Dios tienen más valor que los sacrificios de los demás. Sin embargo, su oración no incluye confesión ni arrepentimiento, solo agradecimiento. ¡Es una ironía poderosa! ¿Podemos confiar demasiado en nuestra espiritualidad al punto de no ver nuestra falta de humildad?
- La paradoja final de Yoná es que cierra su tefilá con una declaración de lealtad y confianza:
(י) וַאֲנִ֗י בְּק֤וֹל תּוֹדָה֙ אֶזְבְּחָה־לָּ֔ךְ אֲשֶׁ֥ר נָדַ֖רְתִּי אֲשַׁלֵּ֑מָה יְשׁוּעָ֖תָה לַיהוה׃ {פ}
(10) Pero yo, con voz de agradecimiento, Te ofreceré sacrificios;
lo que prometí, lo cumpliré.
¡La salvación es del Eterno!
- Reconoce que solo Dios conoce el corazón humano… pero sigue creyendo que solo su transformación es verdadera.
- Su oración es agradecida, sí, pero no es humilde. No se quiebra, no confiesa, no se abre al otro.
AGRADECIMIENTO
- Yoná promete una ofrenda de gratitud (todá), no de expiación. Según Rashi, hace referencia al sacrificio que requiere la bendición de hagomel, aplicable a alguien que fue salvado del mar. Este agradecimiento se expresa con fuerza, pero no incluye confesión ni remordimiento.
- Su descenso fue físico y espiritual, pero su cambio fue más superficial que el de los marineros o los ninivitas, a quienes juzgó duramente. El texto sugiere que Yoná mismo fue el sacrificio, pero no termina de aceptar la profundidad de su responsabilidad.
- La oración de Yoná fue emocional, pero no transformadora Fue una oración en crisis, sincera, urgente, pero sin continuidad. Moshe Greenberg señala que todo ser humano puede orar según su necesidad, pero la necesidad del momento no siempre coincide con lo que el mundo necesita de nosotros.
- La gratitud puede inspirar acción, pero no reemplaza la teshuvá. Yoná critica a otros por no mantener su fe en el tiempo, pero él mismo no sostiene la profundidad de su compromiso. Su oración carece de negociación interna: no enfrenta los miedos o conflictos que lo llevaron a huir.
- La oración de Yoná carece del contenido esencial de la reconciliación: no pide perdón, no busca reparación.
SALVACION
(יא) וַיֹּ֥אמֶר יהוה לַדָּ֑ג וַיָּקֵ֥א אֶת־יוֹנָ֖ה אֶל־הַיַּבָּשָֽׁה׃ {ס}
(11) Entonces el Eterno ordenó al pez, y este vomitó a Yoná sobre tierra firme.
- La salida del pez no es una liberación suave ni gloriosa: es un vómito, un acto violento. Este lenguaje recuerda a Levítico 18, donde se advierte que la tierra vomitará a quienes la profanen. El vómito sugiere rechazo por impureza, insoportabilidad moral. Yoná, en ese momento, no estaba alineado con lo que debía ser.
- El pez funciona como un espacio entre mundos: no es tierra ni agua, no es muerte ni vida. Al igual que el arca de Noaj, representa una pausa transformadora, pero también un castigo. No se queda allí, porque la pasividad espiritual no es opción en el camino profético.
- Como enseña Baruch Levine, la tierra y el ser humano están interconectados moralmente. La tierra “reacciona” ante la corrupción: la echa, no la tolera. Rashi lo explica con un mashal: un príncipe come algo tan repugnante que lo vomita; así es Israel cuando aloja pecado.
- El vómito, aunque violento, libera lo tóxico, lo que no puede permanecer dentro. Permite que el cuerpo (o el alma) vuelva a funcionar, como si la expulsión fuera también una forma de sanar. El “nuevo Yoná” que emerge no es otro hombre, sino uno que ha dejado algo atrás.
📌 Analogía: ¿Qué partes de nosotros necesitan ser “expulsadas” para que podamos volver a caminar en nuestra misión?
- A pesar de la salida del pez, Yoná no está completamente sanado. No está listo para el diálogo con Dios. El texto destaca que Dios no le habla después de su oración en el pez. Solo le da una orden: “¡Sal!” La transformación es incompleta. Vendrá más adelante, o tal vez no venga nunca.
EB: Irónicamente, aunque Dios le habla a Yoná en el capítulo 4, Dios no le habló después de su oración en el capítulo 2. Simplemente ordenó al pez que vomitara a Yoná sobre tierra firme. Yoná aún no estaba listo para un diálogo con Dios. Aun cuando fue abrazado por el poder salvador de Dios, Yoná no estaba en condiciones de confrontar a Dios sobre sus profundas dudas teológicas, ni quizás de escuchar la respuesta divina. Dios todavía no podía enseñarle cuán equivocado estaba acerca del mundo.
Por ahora, su oración fue simplemente una expresión de agradecimiento básico, que lo devolvió temporalmente al camino de su misión. Y por ahora, al menos, eso parecía ser suficiente.

