(א) וַיְמַ֤ן יהוה דָּ֣ג גָּד֔וֹל לִבְלֹ֖עַ אֶת־יוֹנָ֑ה וַיְהִ֤י יוֹנָה֙ בִּמְעֵ֣י הַדָּ֔ג שְׁלֹשָׁ֥ה יָמִ֖ים וּשְׁלֹשָׁ֥ה לֵילֽוֹת׃ (ב) וַיִּתְפַּלֵּ֣ל יוֹנָ֔ה אֶל־יהוה אֱלֹהָ֑יו מִמְּעֵ֖י הַדָּגָֽה׃
Dios dispuso un gran pez para que se tragara a Yoná, y Yoná permaneció en el vientre del pez tres días y tres noches.
Yoná oró al Eterno, su Dios, desde el vientre del pez.
(יא) וַיֹּ֥אמֶר יהוה לַדָּ֑ג וַיָּקֵ֥א אֶת־יוֹנָ֖ה אֶל־הַיַּבָּשָֽׁה׃ {ס}
Dios ordenó al pez, y este vomitó a Yoná sobre tierra firme.
Suena evidente pero debe ser dicho: la narrativa que estamos leyendo es absolutamente verdadera en lo que enseña, pero no intenta ser históricamente cierta o precisa. Los pensadores del iluminismo (también conocido como la ilustración -movimiento intelectual, filosófico y cultural que se desarrolló en Europa, especialmente en Francia, Inglaterra y Alemania durante los siglos XVII y XVIII cuyo eje central fue la confianza en la razón humana como herramienta para comprender el mundo y mejorar la sociedad) encontraban poco uso en estas narrativas que desde su perspectiva eran relatos "primitivos".
Visto así nos perdemos de entender lo que era evidente para nuestros antepasados: el pez representa el monstruo de lo profundo, la temerosa herramienta de la confrontación personal. El pez se convierte en la terrorífica fuente de su transformación disfrazada en una amenazante criatura. Representa el intersticio, el punto-medio, liminal que atrapa a Yona por tres dias y que lo llevara a su muerte o su renacimiento. Si bien hace poco nos reiamos de un caso donde una ballena trago una persona y la escupió, bien sabemos que vivir dentro de una ballena por tres dias debe ser leido con lo que se conoce como "segunda ingenuidad". Erica no introduce la "segunda ingenuidad" como idea pero al hablarnos de lo simbolico, es bueno conocer el concepto de la "segunda ingenuidad" de Paul Ricoeur para la vida espiritual y religiosa moderna de quienes somos judios post-iluminismo/ilustracion.
La primera ingenuidad es la fe simple, literal, no cuestionada, que muchas personas tienen en su infancia o cuando acceden por primera vez a un texto religioso. Es una manera directa, espontánea, casi mágica, de creer. Pero al crecer, estudiar, vivir experiencias difíciles o acceder al pensamiento crítico, esa fe simple puede entrar en crisis. Uno empieza a hacerse preguntas, a problematizar, a ver contradicciones, y entonces llega la etapa del escepticismo, de la desilusión, o del rechazo.
La segunda ingenuidad es el regreso a la fe, pero desde otro lugar: después del pensamiento crítico. Es una fe que ya no es literal ni ciega, sino reflexiva, interpretativa, simbólica, que integra la razón, la crítica, el dolor y la profundidad.
Ricoeur encarna el camino de quien no abandona la espiritualidad después de pensar mucho, sino que la recrea, la reinventa con honestidad intelectual.
¿Qué significa el gran pez de Yoná en su contexto histórico y cultural?
Para entender bien el episodio del gran pez en Sefer Yoná, es importante mirar el mundo antiguo en el que se escribió. No es solo una historia aislada, sino que está dialogando con las creencias y los símbolos de la época.
1. El pez como dios: Dagon
En el antiguo oriente, muchos pueblos creían en un dios mitad hombre, mitad pez llamado Dagon, adorado especialmente por los filisteos. Era una figura poderosa: dios del mar, de la fertilidad y del grano. La palabra hebrea dag (pez) y dagán (grano) suenan similar, lo que refuerza esa conexión.
➤ Entonces, en los tiempos de Yoná, un pez no era solo un animal marino: era también un símbolo de idolatría y poder sobrenatural.
2. Dios utiliza al pez como herramienta
El mensaje del libro de Yoná es radical: Dios toma un símbolo pagano y lo convierte en su instrumento. Un pez gigante, que en otras culturas sería una deidad temible, se vuelve obediente al Dios de Israel. Esto muestra que ni los dioses ajenos ni las fuerzas de la naturaleza tienen poder autónomo frente al Creador.
➤ Lo que para otros era un dios, para Dios es solo un pez al que le da órdenes.
3. La historia de Dagon en el Tanaj
En Shemuel I capitulo 5, cuando los filisteos capturan el Arca del Pacto y la ponen junto a la estatua de Dagon, al día siguiente la estatua aparece caída y destruida. Rashi y Radak explican que Dagon era mitad pez, mitad humano, y que al romperle la cabeza y las manos, solo quedó la parte de pez: inútil, sin poder, sin forma humana.
➤ Es una imagen potente: lo divino falso se derrumba ante la presencia del Dios verdadero.
4. Comparación con mitos griegos
Erica menciona una historia de Hércules que luchó durante tres días contra un monstruo marino para salvar a una princesa. En otra historia, fue tragado por un pez y lo mató desde adentro.
➤ La diferencia clave es que en esas historias el pez es destructivo, mientras que en Yoná el pez es un canal de salvación.
➤ El héroe griego mata al pez. Yoná es protegido por él.
5. ¿Por qué Yoná no agradece al pez?
Quizás porque el pez no era el final del problema, sino solo una pausa. Una protección momentánea frente a la tormenta exterior… pero Yoná todavía tenía que enfrentar su misión y a su Dios.
El pez representa muchas cosas: idolatría, salvación, misterio, transición. Pero lo más importante es que nos recuerda que incluso lo que tememos o no entendemos puede ser usado por Dios para conducirnos hacia donde debemos ir.
La paradoja del pez de Yona
El pez de Yoná no es el protagonista
Aunque el gran pez de Yoná solo se menciona tres veces en el texto bíblico, muchas personas enfocan toda la historia en este elemento, como si fuera lo más importante. Pero este foco en el pez puede distraer de lo esencial: el viaje espiritual, psicológico y teológico de Yoná.
Inversión del orden natural
Normalmente, los humanos pescan peces Aquí pasa lo contrario: el pez “pesca” al humano. Y no para comérselo, sino para salvarlo y llevarlo a cumplir su misión. Eso crea una especie de "mundo al revés", que llama la atención y obliga a la reflexión.
El pez como herramienta de transformación
- El pez no es un castigo. Es una oportunidad de transformación interna.
- Dentro del pez, Yoná no muere, pero sí muere su resistencia terca a la voluntad de Dios.
- En vez de ser instrumento de muerte, el pez se convierte en un útero simbólico que le permite nacer de nuevo como profeta arrepentido.
- El mensaje: Dios no quería castigarlo, sino reorientarlo y salvarlo.
Imagen poética: vida que nace desde lo profundo
Pescar es una espera en silencio, donde parece que no pasa nada, pero de pronto algo profundo tira de la línea. Ese “tirón” es vida inesperada para el ser humano y simultaneamente la potencial muerte para el pez.
En el caso de Yoná:
- La vida no está en la superficie, sino en lo profundo, justo donde parecía haber desesperanza.
- Como los cetáceos que bucean a miles de metros, Yoná encuentra sentido cuando toca fondo y es curiosamente "pescado" hacia abajo.
En resumen:
1. No te distraigas con el pez. No es el protagonista, es el "vehículo" que transforma.
2. La salvación puede venir de donde menos lo esperas.
3. El silencio y el encierro pueden ser fértiles. A veces lo más importante sucede cuando estamos "en pausa".
4. La resistencia a Dios muere cuando entendemos que Dios no busca castigarnos, sino guiarnos.
5. El “tirón” que sentimos desde lo profundo puede ser el comienzo de una nueva vida.
רַבִּי טַרְפוֹן אוֹמֵר: מְמֻנֶּה הָיָה אוֹתוֹ הַדָּג לִבְלֹעַ אֶת יוֹנָה מִשֵּׁשֶׁת יְמֵי בְרֵאשִׁית, שֶׁנֶּאֱמַר (יונה ב, א): ״וַיְמַן יהוה דָּג גָּדוֹל לִבְלֹעַ אֶת יוֹנָה״. נִכְנַס בְּפִיו כְּאָדָם שֶׁהוּא נִכְנָס בְּבֵית הַכְּנֶסֶת הַגְּדוֹלָה וְעָמַד, וְהָיוּ שְׁתֵּי עֵינָיו שֶׁל דָּג כַּחֲלוֹנוֹת אֲפוּמִיּוֹת מְאִירוֹת לְיוֹנָה.
“Y el Señor había preparado un gran pez para que tragara a Yoná”.
Rabí Tarfón dijo: Ese pez fue especialmente designado desde los seis días de la Creación para tragar a Yoná, como está dicho: “Y el Señor había preparado un gran pez para que tragara a Yoná” (ídem).
Yoná entró en su boca como un hombre entra en una gran sinagoga, y se mantuvo de pie dentro de ella.
Los dos ojos del pez eran como ventanas de vidrio que iluminaban a Yoná.
EB: "Más que una simple intención, el verbo וַיְמַ֤ן usado en el texto bíblico sugiere un predeterminismo: el pez fue preparado desde antes, con un propósito divino. Según este midrash, Yoná entró en el pez como quien entra en una gran sinagoga, y pudo quedarse de pie dentro. Los ojos del pez eran como ventanas de vidrio que iluminaban a Yoná en medio de la oscuridad del mar. Es decir, el pez no solo lo salvó de morir, sino que fue creado como un espacio de reverencia y contención: un santuario temporal. Esta visión rabínica muestra que el pez fue un acto de amor, no de castigo. El diseño mismo del pez fue un mensaje claro de que Dios no lo había abandonado, y que incluso en lo más profundo, todavía había luz, sentido y posibilidad de retorno."
Los mensajeros de Dios
Dios utiliza todos los elementos de la naturaleza —animales, plantas, viento, mar, sol— como instrumentos de Su voluntad para transformar al profeta Yoná. Cada uno responde sin resistencia al mandato divino, excepto Yoná, el ser humano, quien se resiste.
1. Naturaleza como mensajera obediente
- El verbo clave vaiman (וימן) aparece varias veces en el texto y significa Dios designó/proveyó/envió.
- Este verbo no implica casualidad, sino propósito: todo lo que ocurre es intencional y con un objetivo claro: el arrepentimiento de Yoná.
- Ejemplos:
- Dios designa (וימן) al gran pez (dag) para tragar a Yoná y luego expulsarlo.
- Dios designa (וימן) una planta milagrosa (kikayon) para dar sombra a Yoná, luego un gusano para destruirla.
- Dios designa (וימן) un viento seco y un sol abrasador.
- Dios lanza una tormenta , como los marineros lanzan objetos al mar para sobrevivir.
Todo obedece a Dios... menos Yoná.
2. Contraste: obediencia de la creación vs. desobediencia del ser humano
- Toda la naturaleza responde sin preguntas, se somete al propósito divino.
- Yoná, en cambio, se opone, huye, se duerme, se resiste.
- Este contraste resalta la libertad humana y la lucha interna del profeta.
3. Midrash sorprendente: el pez como guía espiritual
El midrash propone que el gran pez que tragó a Yoná no solo fue enviado por Dios para salvar al profeta, sino que también fue salvado por Yoná. ¿Cómo?
- Según esa tradición, el Leviatán, ese monstruo marino legendario creado en los comienzos del mundo, iba a comerse al pez.
- Pero justo cuando el Leviatán iba a atacarlo, Dios le asignó una nueva misión al pez: tragar a Yoná.
- Como resultado, el pez se salvó de ser comido por el Leviatán, gracias a que Yoná fue enviado a él en ese momento.
- En vez de estar completamente pasivo dentro del pez, Yoná habla con el pez. Le dice algo así como: “¡Mira, te salvé del Leviatán! Ahora tú muéstrame los secretos del mar.” Y el pez, agradecido, lo lleva a recorrer el fondo del océano y todos los lugares místicos mencionados en su oración en el capítulo 2 del libro: el Sheol, el abismo, los pilares de la tierra, el fundamento del Templo, y hasta la Piedra Fundacional del mundo.
Katábasis (descenso al inframundo) es uno de los tropos literarios más antiguos de la literatura universal y aparece en muchas culturas. Consiste en que un héroe o protagonista desciende al mundo subterráneo (o lo que equivale simbólicamente a la muerte, al inconsciente, o a una experiencia límite), generalmente acompañado por un guía o ayudado por algún ser, para luego ascender transformado. Ejemplos clásicos de este tropo: Orfeo baja al Hades para rescatar a Eurídice. No tiene guía, pero su lira y su música lo protegen; Ulises desciende al Hades; Dante acompañado por Virgilio, recorre todo el Infierno y luego el Purgatorio. Cada nivel tiene un valor simbólico y espiritual.
Este midrash le da una nueva dimensión al pez: no es un castigo, es un compañero de destino. Y a Yoná: no solo es salvado, también salva. Es una relación de reciprocidad. Es una forma de decir que a veces, en nuestras crisis más oscuras, también podemos ser útiles, dar sentido y hasta rescatar a otros, aunque estemos nosotros mismos "en el vientre del pez".
El pez no es solo un transporte: es maestro, mentor, místico guía, como la burra de Bilam.
4. Comparación con la burra de Bilam (Números 22)
- Al igual que el pez, la burra ve lo que el profeta no ve: un ángel en el camino.
- La burra habla, razona y muestra compasión, mientras Bilam responde con violencia.
- Ambas criaturas sirven a Dios mejor que los profetas humanos que deberían entender la voluntad divina más claramente.
Como enseñó R. Shimon b. Elazar: los animales viven sin preocupaciones porque cumplen con su propósito. Nosotros nos alejamos cuando actuamos con maldad y nos desconectamos de nuestra misión divina.
La estabilidad en el mar (¡y no en la tierra!)
El pez como lugar de estabilidad en el caos
Aunque el mar representa inestabilidad, oscuridad y peligro, el pez se convierte en una especie de "tierra firme" dentro del mar. Es un espacio milagroso y simbólico donde Yoná encuentra un tipo de protección y orden, una pequeña arca en medio del caos.
El Dios de la tierra y el mar
Cuando Yoná se define diciendo: “Soy hebreo y adoro al Dios del cielo, que hizo el mar y la tierra”, está uniendo dos realidades opuestas: la solidez de la tierra y la inestabilidad del mar. Esta tensión está en el corazón de su experiencia. Dios domina ambas.
Ejemplos bíblicos paralelos
El texto conecta este simbolismo con otros momentos bíblicos donde Dios transforma lo inestable en algo firme:
- La creación: Dios separa el mar de la tierra firme en Bereshit.
- El arca de Noaj: una estructura flotante que ofrece estabilidad en un mundo inundado.
- La canasta de Moshé: otro refugio en el agua.
- El cruce del mar Rojo y el río Jordán: Israel camina “sobre tierra seca en medio del mar”.
En todos estos casos, Dios crea islas de estabilidad en medio de lo caótico para que pueda surgir algo nuevo.
Lección espiritual
El pez representa un espacio liminal (de transición): ni tierra ni mar, pero un lugar donde Yoná puede pensar, arrepentirse y planear su nuevo camino. Es como si Dios le dijera: “Para salir al mundo transformado, primero tienes que pasar por este útero de vulnerabilidad y aprendizaje.”
El pez como criatura obediente
Un midrash enseña que solo dos animales en la Biblia fueron directamente comandados por Dios: la serpiente en el Edén (que desobedece) y el pez de Yoná (que sí obedece). El pez cumple su rol silenciosamente: salva, transporta y entrega.
La estabilidad no siempre llega en forma de firmeza externa. A veces se encuentra dentro del caos, en una pausa forzada como la de Yoná. Dios usa lo inusual y lo impredecible para darnos un espacio de transformación. El milagro no solo fue que un pez se lo tragara… sino que ese pez se convirtió en una pequeña sinagoga flotante, donde Yoná tuvo luz, tiempo y espacio para escuchar su alma.
EB: El pez hizo un gran esfuerzo por encaminar al profeta. Pero, más allá de ser un medio de transporte extraordinario, no podía hacer el trabajo interior del profeta. Para eso, el profeta necesitaba tiempo. Con tres días y tres noches en el vientre del pez, pudo reflexionar y planear quién quería ser al salir de esas entrañas monstruosas.
